Garantizamos el origen: campaña para el uso de tapones irrellenables
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Garantizamos el origen: campaña para el uso de tapones irrellenables | Torrents Closures

Olivarama se hace eco de la campaña “Garantizamos el Origen”

La web Olivarama, se hace eco de nuestra campaña “Garantizamos el Origen”. Como sabéis, la nueva norma pretende garantizar el origen y la calidad de un producto icónico en nuestra gastronomía. Algo a lo que contribuimos los fabricantes de tapones irrellenables, proveyendo a los productores oleícolas de “remedios” para zanjar la mala costumbre de algunos locales de restauración de rellenar los envases de aceite una vez consumido su contenido.

Garantizamos el origen: una campaña de concienciación de los beneficios del uso de tapones irrellenables

Nos complace ver como los medios apoyan nuestra iniciativa y os recordamos que hemos diseñado una página ubicada dentro de www.torrentclosures.com, que recoge información técnica detallada de los tapones aptos para el aceite de oliva, de los cuales algunos incorporan precintos de garantía y otros válvulas de seguridad, que evidencian la apertura de la botella y la protegen frente al relleno.

Todas las novedades de esta iniciativa se están difundiendo también a través de las redes sociales. Además, para realizar cualquier consulta al respecto, hemos habilitado los teléfonos 956 036 255 y 956 036 233 y el e-mail a irrellenableaceite(at)torrentclosures.com.  

A continuación les reproducimos el contenido completo:

El tapón irrellenable, garantía para el consumidor

¿Aceptaría un vino sin etiqueta o descorchado en un restaurante? ¿Una botella de agua mineral abierta? o ¿una rebanada de pan duro? Seguro que no. De igual manera, tampoco deberías conformarte con un virgen extra presentado en una tradicional aceitera, del que desconoces su procedencia, calidad o algo tan obvio como es la caducidad.

El siglo  XXI nos sorprendería que el canal horeca sirviera un buen vino o agua mineral sin etiquetar, incluso una rebanada de pan duro. Sin embargo, no ponemos el grito en el cielo cuando, para regar unas tostadas o aliñar una ensalada,, nos presentan el aceite de oliva virgen extra en una de las tradicionales aceiteras.

Lamentablemente, el consumidor no se alerta al ver que el producto estrella de la Dieta Mediterránea no recibe el trato que se merece en determinados establecimientos hosteleros. En algunos de ellos, el zumo natural de aceitunas se dispersa en grasiento recipientes en cuyo interior residen aoves de dudosa calidad.

Para evitar estas caóticas situaciones y mantener informado al usuario de lo que consume, a partir del 1 de enero de 2014 «en los establecimientos del sector de hostelería, restauración y  catering, los aceites se pondrán a disposición del consumidor final en envases etiquetados y provistos de un sistema de apertura que pierda su integridad tras la primera utilización». Así reza en una normativa aprobada recientemente por el Consejo de Ministro a petición de los Ministerios de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente y Sanidad.

Además, la citada ley exige que «los envases, que por su capacidad se puedan poner a disposición de los consumidores finales más de una vez, dispondrán además de un sistema de protección para que impida su reutilización una vez agotado el contenido final.»
A la vista está que con esta obligación se pretende garantizar  el origen y  la calidad de un producto icónico en nuestra gastronomía. Algo a lo que contribuyen los fabricantes de tapones irrellenables.



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